Princesa del país del cielo infinito,
la tristeza nunca toca fondo. Me gustaría escribirte hoy un canto a la esperanza... una oración a la vida con sabor a futuro, pero hoy me siento derrotado... terriblemente derrotado. Veo la vida pasar, como el espectador de la última fila del teatro y solo noto una sensación de frío viejo, ese frío en blanco y negro de pasado y de lúgubre halo de futuro.
Mis labios están huérfanos de besos desde hace muchos días, y la única humedad que sienten proviene de las lágrimas, que noche tras noche salan mi regusto. No recuerdo caricias, no recuerdo gestos cómplices, no me acuerdo del amor hecho carne...
Quisiera esta noche, aprender a desamar, pero esa lección nadie me la enseñó.
Quisiera levantarme mañana y haber borrado mis ilusiones, mis proyectos, mis sentimientos hacia ti...
Mis problemas, hoy son montañas, y en sus cimas no hay aire que respirar.
He perdido. He perdido no solo las batallas pasadas, sino tristemente, las futuras, me siento desarmado de esperanza.
Me siento enfermo de vida, me siento terriblemente abandonado por las ganas de que vuelva amanecer.
No quiero provocar en ti lástima ni compasión... todo lo que me has dado, jamás podré agradecértelo. Un día vi que nuestros caminos se unían, y puse todo mi empeño en construir ese puente, puse todas mis energías, pero hoy, hoy veo esos caminos alejarse, sin retorno...
El amor puro, debe de estar siempre gobernado por la carencia de egoísmo, cada uno debe querer lo mejor para quien ama, y hoy siento que tu felicidad tiene que estar lejos de mi. Que sean otros los labios que te besen, que recibas de otras manos caricias y sean otros los ojos que alumbre tu sonrisa...
Yo sé que no te llevaré en mi barca, esa que cada noche tenía apunto de zarpar por si aparecías en mi sueño... Sé que no nadaremos mar adentro, no habrá sardinitas en la playa, no reiremos juntos, no veremos amaneceres abrazados, no habrá besos apasionados, no haremos el amor... No... nada ya sucederá...
Lo soñé, amor, todo eso lo soñé, todo eso y mucho más, y te escribí, te escribí, no paré de escribir, y eso será lo único que nadie pueda arrebatarme...
Gracias...
Buenas noches, Princesa
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