jueves, octubre 7

La sombra de un café...

Princesa,

tengo ganas de compartir la sombra de un café, de escucharte contar historias de mundos que mis ojos probablemente no veran nunca, de ensimismarme escuchándote pronunciar nombres de ciudades, de ríos, de montañas, de puertos que mis libros de geografía me ocultaron.
Ganas de que me cuentes de personas que habitan esos lugares y con los que tu habrás compartido tantas cotidianías y magias.
Ganas de que me tararees canciones, esas que envuelven tus días de melodías y que mi oído jamás hubiera escuchado de no conocerte.
Ganas de que me hables de sabores que tus labios han probado, de olores que jamás entrarán por la ventana de mi habitación, y de tactos que quedan tan alejados de mis manos...
También tengo ganas de conocer tus tristezas, porque seguro que las aplacaremos a golpe de risa... a golpe de besos y caricias...
Princesa, que pronto se haga ese café... y sino es pronto... que sea, que tengo toda la vida por delante para esperarlo...

Buenas noches, Princesa

Te besa,

Tu Mosquetero

miércoles, octubre 6

Impregnados...

Esta noche Princesa,
quiero un humilde
lecho de monte,
para poder acostar
esta pasión incontrolada,
estas ganas de tu cuerpo
sobre el mío,
este deseo de transitar
tu piel con caricias,
de besar en sigilo
tu cuello y tu espalda,
de entrelazar las manos,
de sentir tus senos
rozando mi pecho,
y estremecerme
en tu vientre...
Y cuando la pasión
se desvanezca,
y antes que el alba
nos sorprenda,
dormiremos en un abrazo,
cubiertos por las estrellas
y arropados
por el mismo sueño...
Y al despertar,
rebosantes de vida,
nos haremos paisaje,
impregnados cada uno
con el olor del otro...

martes, octubre 5

Quisiera no quererte...

Princesa,

quisiera no quererte,
para arrancar todo el dolor
que carga mi alma,
quisiera no recordarte,
para poder respirar
un aire sosegado,
quisiera olvidarte,
para matar este amor
que me esta consumiendo...
o, tal vez, lo que preciso
es escucharte,
pretendo respuestas,
que golpees mi puerta
siempre abierta para ti,
y que me niegues tus besos
o lentamente me resucites...

La última luz...

Princesa,

la última luz que alumbraba mi alma,
la fundió esta tristeza que me solivianta...
Esta noche, no podría revivirme
ni el abrumador recuerdo de tu sonrisa,
que tantas veces acudió a mi rescate...
La oscuridad entumeció mi alma,
y mientras mis manos se helaban,
y mis labios se escondían,
nacieron a la par dos lágrimas,
que buscándote, firmaron estos versos,
difuminando la tinta que los trazaba...