jueves, noviembre 11

Tu nombre...

Princesa,

he olvidado tu fragancia, lo primero que olvidé. Esa fragancia que vistió nuestros encuentros y que me impregnaba las horas después de separarnos, cuando respiraba tu recuerdo reciente, tu recuerdo vivo... Esa fragancia que era capaz de esconderse en los poros de mi piel, para entremezclarse con mi sudor y dosificarse deslizándose sobre mi cuerpo... Esa fragancia, hoy ya no puedo respirarla...

Después de olvidar tu fragancia, olvidé tu voz. Esa voz que escapaba vehemente de tu sonrisa, y que era capaz de embelesarme, de silenciarme, como si fuera la melodía más bella interpretada por una gran orquesta de ángeles. Esa voz, que nunca me trajo un teléfono, esa voz se apagó... esa voz, hoy no puedo escucharla.

Solo me resta hoy el recuerdo de tu rostro y tu nombre. Tu rostro se presenta difuminado en la nostalgia, y resucitado por tu eterna sonrisa, que sé, que siempre recordaré. Y tu nombre, ese que tantas veces perseguí en mis solitarias noches, hoy se entremezcla con otras letras, y se muestra confuso.

Sé que tu nombre, jamás olvidaré... pero esta noche ya no sé, si mi amor tiene tu nombre...

Buenas noches, Princesa

Te besa,

Tu Mosquetero

martes, noviembre 9

La vida me descubre cansado...

Princesa,

la vida me descubre cansado. Cansado de buscarte en cada piedra que tuerce mi camino y en la música que negocia suspiros a mis silencios. Te he buscado en mis palabras y en las que otros escribieron.

He aprendido que todo se puede dibujar con palabras, pero media un abismo entre lo escrito y las realidades que desgraciadamente equipan nuestros días.

En las palabras cabe el amor y la armonía, así como caben la amargura y la soledad... todo cabe en ellas, porque siempre existirá un viento capaz de guiarlas hacia un recoveco del olvido... Y allí, allí es donde vuelan mis palabras, porque ese viento nunca conoció tu rumbo ni tu senda... ese viento nunca supo llevarte mis susurros, y hoy lo maldigo invitándolo a mi sueño de lluvia de cristales rotos...

Remitente de palabras cansadas, así me descubre el destino. De esos cansancios, que la vida me dispersa a buscar, y que solo persiguen acomodar mis días, convocándome a sencillos funerales de palabras remotas.

Mi vida continúa escupiendo pedazos de sueños rotos plasmados en papeles que empiezan a amarillear, y en los que ya no sé, si caben tu sonrisa y tu mirada.

Las palabras surgen fracturadas, ellas solas se entrecortan y se solapan, mientras a mi alma, nadie le ha detallado si perseguimos juntos un amor imposible, o si por el contrario, caminamos carcomidos por una ilusa espiral que nos ha generado el destino...

Remitente de palabras cansadas... de palabras cansadas...

Buenas noches, Princesa

lunes, noviembre 8

La playa...

Princesa,

cuando llegará la noche que prendas los faros de tu costa, para que mi barca conjugada de caricias, alcance presta, la arena de la recelosa playa que en los poros de tu piel se esconde...

domingo, noviembre 7

Adiós palabras...

Princesa,

...y si, fueron alfileres los que dejaron punciones imposibles de cicatrizar, por eso las palabras, abandonan este alma errática, no por el deseo de trazar emociones, sino simplemente por no seguir amparando un futuro que no desean...

Siento que me abandonan las palabras, esas que me acompañaron desde los tiempos de las miradas en el espejo de un niño repeinado y solitario, y que pactaron continuar viaje juntos, hasta ser un día epitafio, cuando mi vida se hiciera cenizas esparcidas en un campo bañado por sombras acortadas de cipreses...

No puedo retenerlas... me abandonan... y esta vez, no para emocionar corazones, hipnotizar pasiones y negociar encuentros efímeros de desahogos banales... esos encuentros que hoy me escupen el recuerdo, al descubrirme como un encantador de moribundas esperanzas...

Os digo adiós, compañeras... recorred mundo, encontrad a quien sea digno de vosotras, quien posea esas manos que os mimen, y que tenga el preciso tacto de otorgaros el aprecio que yo no supe entregaros...

Solo me queda, daos las gracias, y cuando llegue el día que os contemple desfilar, por mi última morada, os rogaré que dejeis no más por piedad, un adjetivo...un adjetivo que se ocupe de llenar mi epitafio desierto....

Buenas noches, Princesa

te besa,

Tu Mosquetero