Princesa,
ayer pude entrar de nuevo en tu habitación, en silencio, de puntillas, tratando de no perturbar la calma que allí se respiraba. Me senté en tu cama, con las manos abiertas y posadas sobre tu colcha, la mirada en el espejo enseñado de tu rostro, y la respiración profunda. Cerré los ojos, y traté de discriminar tu olor, entre la mezcla de aromas que inspiraba... y lo hallé, lo quise memorizar, lo quise guardar dentro de mi... antes de tener que obligatoriamente expirar el aire que lo cobijaba. Ya tenía tu fragancia, esa que dicen ser lo primero que se olvida al estar lejos de una persona.
Después abrí el cajón de tu mesita de noche, y dejé un beso, a resguardo su fragilidad de traicioneras corrientes de aire, que pudieran arrastrarlo hacia donde ya fueron cientos de besos que partieron de mis labios sin destino.
Suspire profundo, sintiendo que portaba tu fragancia bien al fondo de mi pecho, me levanté, y con el mismo sigilo con el que entré, suavemente, cerré la puerta por fuera.
Allí quedó mi beso, esperando su momento, ese instante justo después de que cierres los ojos, y antes de que se encienda tu sueño... Solo entonces se posará dulcemente sobre tus labios, y susurrarándote un te quiero, te conducirá de la mano al sueño...
Buenas noches, Princesa
te besa,
Tu mosquetero
o las cartas de amor que Mosquetero escribió a Princesa, y que nunca supo si ella llegó a leer...
sábado, noviembre 6
jueves, noviembre 4
Quién...
Princesa,
hoy no cabe más dolor en mi cuerpo. Tu silencio me está consumiendo, y tu larga ausencia está difuminando mi esperanza...
Dónde queda tu palabra, capaz de traer la armonía a mi sonrisa..
Dónde van tus pasos recelosos de mi sigilo...
Dónde queda tu mundo, tan lejos de mis cuartillas escritas...
Dónde quedan tus sueños, los que dibujas cada noche, y en los que por más que lo intento, nunca consigo adentrarme...
Quién condenó al silencio, a este amor que me devora...
Quién condenó a lo insalvable, a la distancia que nos desune...
Quién condenó a las lágrimas, al mirar la luna cada noche...
Quién condenó al frío, a este alma deshabitada...
Quién...
Buenas noches, Princesa
Te besa
Tu Mosquetero
hoy no cabe más dolor en mi cuerpo. Tu silencio me está consumiendo, y tu larga ausencia está difuminando mi esperanza...
Dónde queda tu palabra, capaz de traer la armonía a mi sonrisa..
Dónde van tus pasos recelosos de mi sigilo...
Dónde queda tu mundo, tan lejos de mis cuartillas escritas...
Dónde quedan tus sueños, los que dibujas cada noche, y en los que por más que lo intento, nunca consigo adentrarme...
Quién condenó al silencio, a este amor que me devora...
Quién condenó a lo insalvable, a la distancia que nos desune...
Quién condenó a las lágrimas, al mirar la luna cada noche...
Quién condenó al frío, a este alma deshabitada...
Quién...
Buenas noches, Princesa
Te besa
Tu Mosquetero
miércoles, noviembre 3
La luna y tu espalda...
Princesa...
esta noche, me queda igual de alejada la luna que tu espalda... pero esta noche, nada puede impedir que le susurre tu nombre a la luna, mientras mis dedos sueñan con calma, dibujarlo en tu espalda...
esta noche, me queda igual de alejada la luna que tu espalda... pero esta noche, nada puede impedir que le susurre tu nombre a la luna, mientras mis dedos sueñan con calma, dibujarlo en tu espalda...
martes, noviembre 2
Descuidé arrancar las malas hierbas...
Princesa,
descuidé arrancar las malas hierbas, y los baobabs habitaron mi hogar hasta desalojarme.
No puedo volar lejos, es muy difícil con un ala rota y mal curada, únicamente puedo tratar de subirme a una corriente cálida, y que sea ella quien otorgue un nuevo rumbo a mis días...
No quiero volver a habitar un hogar solitario, relamiendo heridas en la oscuridad, viviendo en los recuerdos y soñando vivencias... Un hogar sin sonrisas, un hogar a gritos de silencio, con charcos de lágrimas en todas las estancias... Un hogar sin ventanas abiertas, con nieblas que impiden ver sus paredes, y arropado cada noche con amarillentas y roídas sábanas...
Por eso trataré de acostarme en esa corriente cálida, y dormirme en ella, para quizás despertar convertido en sueño que me reencarne en semilla. En semilla de un rosal que florezca en tu ventana, y que esa rosa de pétalos rojos, sea capaz de arrancarte un suspiro con el aroma de mi recuerdo... y después, me marchitaré, para habitar el descanso eterno vestido de sonrisa...
Buenas noches, Princesa
te besa
tu Mosquetero
descuidé arrancar las malas hierbas, y los baobabs habitaron mi hogar hasta desalojarme.
No puedo volar lejos, es muy difícil con un ala rota y mal curada, únicamente puedo tratar de subirme a una corriente cálida, y que sea ella quien otorgue un nuevo rumbo a mis días...
No quiero volver a habitar un hogar solitario, relamiendo heridas en la oscuridad, viviendo en los recuerdos y soñando vivencias... Un hogar sin sonrisas, un hogar a gritos de silencio, con charcos de lágrimas en todas las estancias... Un hogar sin ventanas abiertas, con nieblas que impiden ver sus paredes, y arropado cada noche con amarillentas y roídas sábanas...
Por eso trataré de acostarme en esa corriente cálida, y dormirme en ella, para quizás despertar convertido en sueño que me reencarne en semilla. En semilla de un rosal que florezca en tu ventana, y que esa rosa de pétalos rojos, sea capaz de arrancarte un suspiro con el aroma de mi recuerdo... y después, me marchitaré, para habitar el descanso eterno vestido de sonrisa...
Buenas noches, Princesa
te besa
tu Mosquetero
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